Autor/es reacciones

Roberto Rosal

Catedrático de Ingeniería Química del departamento de Química Analítica, Química Física e Ingeniería Química de la Universidad de Alcalá

En este artículo, los investigadores hicieron un ejercicio de física predictiva. No obtuvieron muestras reales de partículas plásticas capturadas de la atmósfera, sino que prepararon muestras de un laboratorio triturando materiales adquiridos a un proveedor comercial. Mediante una técnica de microscopía electrónica avanzada llamada AC-TEM-EELS, midieron individualmente cómo cada color de plástico absorbe la energía y repitieron el proceso con los mismos materiales envejecidos artificialmente en laboratorio.

La investigación demostró que los plásticos coloreados absorben más energía que los incoloros, como era de esperar, y lo relacionaron con su masa en el conjunto experimental de partículas que manejaron. Finalmente, calcularon el impacto potencial en el calentamiento global a partir de la masa total de plástico suspendida por cada metro cuadrado de aire calculada a través del modelo de dispersión alimentado por inventarios globales de emisiones de plástico y por suposiciones sobre el tiempo de residencia de las partículas en la atmósfera.

El problema de este tipo de estimaciones, como ya se ha puesto de manifiesto en este mismo medio, es que pueden estar sobredimensionadas en muchos órdenes de magnitud. Se trata, por tanto, de un modelo de modelos donde la masa total de plásticos no proviene de muestreos reales, sino de simulaciones basadas en inventarios previos bastante discutibles. Aunque este tipo de construcciones no carecen totalmente de sustento, sus limitaciones son muchas y los resultados en términos de contribución al calentamiento atmosférico tienen que ser tomados con mucha cautela.

ES