Universidad de Oviedo
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Investigador Ramón y Cajal en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo
Profesor titular del área de Zoología en la Universidad de Oviedo
Investigador del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB), CSIC-Universidad de Oviedo-Principado de Asturias
Profesora ayudante doctora en el departamento de Filosofía de la Universidad de Oviedo
Profesor permanente en el departamento de Filosofía, Universidad de Oviedo
Científica titular del CSIC y jefa del Departamento de Biodiversidad y Cambio Global del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo-CSIC)
Profesor titular de la Universidad de Oviedo en el área “Lenguajes y Sistemas Informáticos”
Investigador del departamento de Bioquímica y Biología Molecular
Miembro del departamento de Neurología, Unidad de Ictus del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y profesora asociada Ciencias de la Salud Universidad Oviedo
Las cimas de montañas europeas como los Pirineos o Sierra Nevada pueden estar ganando especies vegetales a medida que el clima se calienta, pero ese aparente aumento de la biodiversidad está ocultando una creciente ola de extinciones locales. Son las principales conclusiones de un estudio publicado en la revista Science que cuenta con participación española y que analiza cerca de mil parcelas de vegetación repartidas por 62 cimas montañosas europeas. El motivo es que las regiones montañosas de mayor altitud han ganado especies vegetales en las últimas décadas a medida que las plantas de altitudes más bajas se han expandido hacia las laderas más altas, pero eso puede ocultar el declive o la desaparición de especies residentes especializadas de gran altitud.
En lo que llevamos de año y hasta el 20 de agosto, han ardido en España 262.000 hectáreas, frente a la media de 105.600 hectáreas quemadas de 2015 a 2024. Los grandes incendios, agravados por el cambio climático, están aumentando, tanto en frecuencia como en superficie afectada. Pero, ¿qué ocurre en los bosques después del incendio? ¿Se puede regenerar el monte por sí solo? ¿Qué criterios deben seguirse? Analizamos con fuentes expertas cómo se recuperan estos ecosistemas y qué medidas se emplean para protegerlos y restaurarlos.
Entre las personas migrantes que se encuentran en Ceuta desde hace varias semanas, hay casos confirmados o sospechosos de tuberculosis, varicela, sarna y gastroenteritis. Especialistas en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas explican al SMC España las recomendaciones básicas que hay que seguir para atender a esta población.
Un estudio publicado en Science Advances ha demostrado que las áreas afectadas por incendios forestales extremos –caracterizados por una rápida expansión y gran dificultad de extinción– tienen una menor cobertura arbórea y una capacidad de recuperación más reducida respecto a incendios menos intensos, lo que puede provocar cambios a largo plazo en la vegetación. El equipo analizó 32,1 millones de hectáreas de bosques de coníferas de Canadá y el oeste de Estados Unidos que sufrieron incendios entre 2012 y 2023. De esa superficie, más de un tercio se quemó tras incendios extremos. En estos casos observaron que, cuanto mayor es la velocidad a la que avanza el frente, mayor es el tamaño, la severidad del fuego y la distancia a las fuentes de semillas de los árboles supervivientes, lo que allana el camino para cambios a largo plazo en la vegetación.
El incendio de Ávila, que se unió al de la sierra suroeste de Madrid el pasado sábado y se extendió a la provincia de Toledo, sigue sin estar estabilizado, aunque está controlado en algunas zonas. Las rachas de viento de hasta 30 km/h complicarán las labores de extinción este lunes, según la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112. El de Ávila es ya el mayor incendio de la historia reciente de España. Por su parte, el incendio declarado el sábado en La Vall d'Uixó (Castellón), que ha entrado en el parque natural de Sierra de Espadán, tampoco está estabilizado. En total, hay alrededor de 100.000 personas evacuadas o confinadas entre todos los frentes.
Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS por sus siglas en inglés) de Copernicus muestran que, hasta el 22 de julio, han ardido en España 119.458 hectáreas. La media de hectáreas quemadas de 2006 a 2025 hasta esta fecha se sitúa en 35.736 hectáreas. El incendio de la Sierra Norte de Guadalajara, con más de 30.000 hectáreas calcinadas y que sigue activo, junto con numerosos frentes en otras provincias y el incendio de Los Gallardos (Almería), en el que fallecieron 13 personas, han disparado la superficie quemada.
Los pepinos de mar son conocidos por su capacidad regenerativa y por presentar un envejecimiento celular mínimo. Un artículo publicado en la revista Science Advances ha documentado la viabilidad de tejido amputado de la especie Psolus fabricii durante más de tres años en agua de mar natural. Muestras extraídas de tres individuos de esta especie mostraron diversificación celular, actividad inmunitaria, reorganización tisular y absorción de aminoácidos disueltos, propiedades que no tienen parangón en la literatura científica actual, según el artículo. Los autores también señalan que el hallazgo puede abrir camino hacia un nuevo modelo experimental, libre de preocupaciones éticas, para la biología regenerativa, la investigación biomédica y la ingeniería de tejidos.
El envejecimiento se caracteriza por la acumulación de daño celular. Entre los biomarcadores asociados a este proceso están los ‘relojes’ epigenéticos, que analizan las modificaciones no genéticas del ADN de una persona a lo largo del tiempo, aunque tienen limitaciones, porque no reflejan la actividad de genes específicos. Una investigación publicada en Nature ha incluido más de 11.000 transcriptomas procedentes de más de 25 tejidos de ratón, rata, macaco y humano, y ha descubierto que los cambios asociados al envejecimiento se conservaron entre especies y tipos celulares, revelando firmas transcriptómicas universales del envejecimiento y la mortalidad en mamíferos. Los autores utilizaron estos datos para desarrollar sus propios ‘relojes’ moleculares.
En medio de un dispositivo de seguridad y coordinación internacional inédito, el MV Hondius ha llegado al puerto de Granadilla, en Tenerife, donde epidemiólogos y miembros de Sanidad Exterior van a examinar a los pasajeros y a la tripulación, que no han presentado síntomas de hantavirus hasta el momento. Una vez evaluados, desde el buque, que está fondeado en una dársena, partirán en pequeñas lanchas hasta el puerto, agrupados por nacionalidades –proceden de 23 países distintos–. Desde allí subirán a vehículos militares para llegar al aeropuerto Tenerife Sur, desde donde serán repatriados en diferentes aviones. Los 14 españoles y un miembro de la OMS de África tienen como destino el Hospital Gómez Ulla (Madrid) para hacer cuarentena. Finalizado el proceso, el crucero repostará y navegará hasta Países Bajos con parte de la tripulación a bordo y el cadáver de una de las tres víctimas mortales.
El Ministerio de Sanidad ha comunicado que España acogerá la embarcación MV Hondius en las Islas Canarias “en cumplimiento del Derecho Internacional y el espíritu humanitario”. El Gobierno responde así a la petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea para que el crucero, procedente de Argentina y con un brote de hantavirus, recale en el archipiélago canario, en el puerto de Granadilla, Tenerife. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades ha examinado qué personas deben ser evacuadas del buque a Cabo Verde, donde se encuentra ahora, y cuáles seguirán hasta Canarias. Una vez allí serán examinadas y trasladadas a sus países siguiendo protocolos de seguridad. Está previsto que el crucero llegue al archipiélago dentro de tres o cuatro días.