Un estudio indica que el nacimiento prematuro altera la maduración del cerebelo
El cerebelo, una región del cerebro implicada en el movimiento y diversas funciones cognitivas, experimenta un rápido desarrollo en el feto durante el último trimestre del embarazo. Un estudio publicado en Science muestra que el nacimiento prematuro altera la maduración de distintos tipos de células del cerebelo y sus conexiones neuronales. Estas alteraciones varían según el momento en que se produce el parto y se observan incluso cuando los bebés prematuros alcanzan la edad que tendrían si hubieran nacido a término. Aunque todavía se desconoce si los cambios observados persisten a largo plazo, estos resultados podrían ayudar a comprender las dificultades motoras y cognitivas asociadas a la prematuridad.
Marta Nieto - prematuros
Marta Nieto
Líder del grupo de investigación Desarrollo de la Corteza Cerebral en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC)
Este trabajo es excelente, ya que define la arquitectura del desarrollo del cerebelo tanto en condiciones normales como en partos prematuros. Esto significa que han logrado mapear cómo se organiza, interactúa y se construye el tejido biológico a lo largo del tiempo. Además, descubren que en el parto prematuro existe una asincronía en la maduración de las neuronas cerebelares con respecto a su edad gestacional, lo cual representa el primer paso para diseñar vías terapéuticas que intervengan en este proceso.
Sin embargo, el hecho de que estas diferencias persistan hasta la edad equivalente a término no significa que sean permanentes; aún no se sabe si continuarán, disminuirán o se compensarán en el futuro.
Juan Antonio Moreno-Bravo - prematuros
Juan Antonio Moreno-Bravo
Es un estudio sólido que muestra que la edad gestacional al nacer deja huella en la maduración del cerebelo de los bebés prematuros. El cerebelo contiene la mayoría de las neuronas del cerebro y, a través de sus conexiones con el resto del encéfalo, modula desde el movimiento hasta el lenguaje y la conducta social. Generar y cablear tantas neuronas exige un desarrollo muy prolongado, desde las primeras semanas de gestación hasta unos dos años tras el nacimiento, lo que lo hace especialmente vulnerable. Su crecimiento es máximo en el último trimestre, justo cuando ocurren los nacimientos prematuros. Sabíamos que nacer antes de tiempo altera su desarrollo y se asocia con dificultades motoras y cognitivas, pero no qué ocurría en sus células.
Los autores combinan imagen cerebral y seguimiento de una amplia cohorte con el análisis de tejido post mortem mediante mapas de expresión génica e inteligencia artificial, y ambos enfoques muestran que esa huella se observa sobre todo en dos tipos de neuronas. Las células de Purkinje, las principales neuronas de la corteza cerebelosa no reducen su densidad ni refinan sus conexiones como en los nacidos a término. Las células granulares, las neuronas más numerosas de todo el cerebro, siguen inmaduras durante más tiempo, sobre todo, en los más prematuros. Como ambas poblaciones celulares dependen una de otra para formar el circuito cerebeloso, los hallazgos plantean que, al llegar a la edad equivalente al término, el cerebelo de un bebé prematuro podría seguir un curso de maduración distinto, aunque su estructura parezca relativamente normal.
Hay varias limitaciones. Parte del análisis se basa en pocas muestras post mortem, que no tienen por qué representar a los supervivientes. Además, los datos son asociativos y no permiten separar el efecto de la prematuridad del de sus complicaciones habituales, como la inflamación o la falta de oxígeno. Un estudio reciente del mismo grupo en ratones, publicado en Brain, indica que ambas complicaciones dejan huellas distintas en el cerebelo y en la conducta. Tampoco sabemos si estas diferencias persisten en la infancia o si el cerebro las compensa con el tiempo, por lo que aún no podemos extraer conclusiones a largo plazo.
Aunque todavía es pronto para trasladar estos hallazgos a la clínica, el estudio invita a mirar la prematuridad de otra manera. El bebé prematuro no solo completa fuera del útero el tercer trimestre de gestación, sino que podría seguir un curso de maduración cerebral distinto. Si futuras investigaciones lo confirman, conocer el grado de maduración de sus células podría complementar la edad corregida al orientar el seguimiento y, más adelante, ayudar a evaluar el momento adecuado para aplicar tratamientos neuroprotectores.
La prematuridad puede afectar a distintas regiones del cerebro, no solo al cerebelo. Pero que este estudio encuentre alteraciones en los circuitos cerebelosos es especialmente relevante, porque cada vez hay más indicios de que alteraciones en el cerebelo perinatal pueden influir en los circuitos con los que se conecta. Así, sus efectos podrían extenderse a otras áreas, como la corteza cerebral, y amplificar el impacto de la prematuridad en el desarrollo de funciones motoras, cognitivas o lingüísticas. Esta posibilidad aún debe investigarse, pero refuerza la importancia de estudiar cómo se ensamblan y comunican los circuitos cerebrales tanto durante el desarrollo normal como en condiciones patológicas. Comprender estos procesos ayudará a explicar mejor las consecuencias de la prematuridad y a orientar futuras intervenciones.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Humanos
Sanidas et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
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