IIBB-CSIC

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Científicos/as en SMC

Científica titular en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB–CSIC), investigadora principal en el CIBERSAM y responsable del grupo de Neurofarmacología de Sistemas en el IDIBAPS–Fundació Clínic

Neurocientífica investigadora en ejercicio físico y memoria en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC)

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microbioma

Uno de los factores de riesgo genético para desarrollar la enfermedad de Parkinson más conocidos es ser portador de variantes del gen GBA1. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine ha comparado el microbioma de 43 portadores de dicho gen que no habían desarrollado la enfermedad con 271 pacientes con párkinson y 150 personas sanas. Los resultados mostraron, además de alteraciones en el microbioma en el grupo de pacientes, que un 25 % del microbioma de los portadores de este gen mostraba alteraciones, siendo un perfil intermedio entre los otros dos grupos. Los resultados fueron validados con cohortes independientes de Reino Unido, Corea y Turquía. Según los autores “las alteraciones del microbioma intestinal pueden identificar a individuos con riesgo tanto genético como no genético en la población general que podrían estar progresando hacia la enfermedad de Parkinson”.

Ratones

Diferentes investigaciones han demostrado que el ejercicio beneficia al cerebro. Ahora, un equipo internacional ha estudiado en ratones de qué forma le afecta la actividad física y cómo esos cambios influyen en los efectos del ejercicio. La investigación, publicada en Neuron, ha comprobado que la actividad física provoca cambios cerebrales en una región del hipotálamo implicada en cómo usa el cuerpo la energía o en la regulación del azúcar en la sangre. Si bloqueaban esas neuronas justo después del ejercicio, los animales no mostraban una mejora de la resistencia ni del metabolismo con el entrenamiento. Los autores plantean que la activación de dichas neuronas puede ayudar al cuerpo a recuperarse más rápido, lo que permitiría que otras partes, como los músculos, los pulmones y el corazón se adapten más rápidamente a entrenamientos más intensos. 

manos

Un estudio liderado por investigadores españoles y publicado en Science Advances ha probado una nueva técnica para mejorar los tratamientos de terapia génica contra el párkinson. Usando ultrasonidos, han logrado abrir la barrera hematoencefálica en zonas específicas, permitiendo que los virus usados en la terapia la atraviesen y lleguen mejor a las áreas cerebrales deseadas. Tras probarlo en monos y en tres pacientes en los pacientes no se administró terapia génica, sino que se probó la eficacia de la técnica mediante un marcador radiactivo que en condiciones normales no atraviesa la barrera hematoencefálica—, sus conclusiones son que la técnica es segura y factible y “podría permitir intervenciones tempranas y frecuentes para tratar enfermedades neurodegenerativas”.