Aitor Burguet-Coca
Investigador posdoctoral Beatriu de Pinós en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA) de Tarragona especializado en arqueología del fuego
¿El estudio se apoya en datos y métodos sólidos?
“El estudio es una propuesta metodológica complementaria innovadora y una evidencia de fuego oportunista interesante. Metodológicamente ayuda a complementar la identificación de los restos faunísticos quemados que se llevan haciendo basado en FTIR [espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier]. Esta es una técnica complementaria que, además, no es destructiva, lo que la hace muy interesante.
Las evidencias de fuego más antiguas que las encontradas anteriormente en Wonderwerk son un punto de partida para identificar esta primera etapa del fuego de forma oportunista, que tiene como característica ser arqueológicamente muy sutiles.
Hasta el momento, algunas de las evidencias más antiguas de fuego que se habían publicado tenían como elemento en común proceder de yacimiento al aire libre, en un entorno donde de forma natural se producirían recurrentes incendios naturales. Esto dificultaba identificar el origen antrópico del fuego. Es decir, se podían identificar elementos producidos por una combustión, pero no vincularlos de forma clara a un evento de uso del fuego por parte de los homininos. En los estudios del registro piroarqueológico (del registro del fuego en los yacimientos arqueológicos), la controversia y la discusión sobre lo que realmente significan siempre está allí y no creo que estos resultados sean una excepción.
Wanderwerk Cave y estos resultados presentados es algo diferente, al tratarse del interior de una cueva dentro de una secuencia arqueológica consistente estratigráficamente con las evidencias documentadas 80 metros hacia el interior. Sin embargo, hará falta esperar si hay más resultados que puedan identificar también este uso del fuego desde una aproximación más directa, con cenizas y sedimentos alterados térmicamente como se hizo para el estrato 10 y publicado en PNAS en 2021 por Berna”.
¿Cómo encaja con trabajos previos? ¿Qué novedades aporta?
“Wonderwerk Cave y su estrato 10 ya era uno de los yacimientos con una evidencia de fuego antrópica más antigua en África, con un millón de años, con las evidencias más claras documentadas con la presencia de cenizas y sedimentos alterados térmicamente. Era una evidencia clara a nivel de contexto arqueológico y de evidencias de fuego. El que se trate de una cavidad da mucha más seguridad que las evidencias que se han identificado en yacimientos al aire libre”.
¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
“El fuego oportunista implica un uso muy puntual en el tiempo y efímero en la duración. En el registro arqueológico siempre es un gran reto poder identificar las evidencias de este comportamiento. Este tipo de evidencias, sobre todo cuando son de carácter indirecto, siempre generan controversias en la comunidad investigadora. Pero creo que la publicación de estas evidencias es importante, porque pone a la comunidad investigadora a trabajar sobre esta hipótesis de un uso del fuego en cronologías mucho más antiguas de lo que se pensaba. Esta es la parte que me parece más interesante; la hipótesis de que los homininos de hace 1,8 millones de años utilizaban el fuego hará que los investigadores de estas cronologías se centren en esta problemática concreta sobre el uso del fuego y se generen líneas de investigación y mejoras metodológicas que asienten (o no) nuevos paradigmas sobre el uso del fuego en evolución humana.
Para los que nos dedicamos al estudio del fuego, esta puesta en marcha de investigaciones, recursos y metodologías es lo que nos alegra más, ya que centra el foco en el fuego, una tecnología muy relevante que muchas veces ha quedado relegada a un segundo plano por delante de las industrias líticas o los restos humanos. La fabricación de herramientas se ha visto que no es exclusiva de nuestra especie. ¿Será el uso del fuego lo que nos hará humanos?”
¿Qué relevancia tiene este estudio en la práctica y en España?
“Todo parece indicar que la evolución del uso del fuego se llevó a cabo en varios espacios y tiempos diferentes. Entender las dinámicas del uso del fuego y su evolución en África es relevante para ver cómo este mecanismo, que es tecnológico, pero con implicaciones sociales importantes, se pudo desarrollar con otras dinámicas en otras partes del mundo.
En Europa occidental también hay varios debates alrededor del uso y producción del fuego y las mejoras metodológicas nos pueden ser de gran utilidad para nuestros contextos arqueológicos.
La península ibérica es un contexto donde se está trabajando de forma muy intensa con las problemáticas vinculadas al uso del fuego durante toda la prehistoria y eso se nota porque hay un gran número de yacimientos con evidencias bien identificadas y caracterizadas”.